Y llegó el momento de seguir con las risas algo más apartados...
En aquél pasillo nos mirábamos con ganas de ponerlos a cien para comenzar la fiesta y así lo hicimos:
Sin rozar apenas los labios, con nuestros insinuantes roces y nuestras bocas entreabiertas que no llegaban a tocarse lo conseguimos
Comenzamos a notar aquellos brazos masculinos, que se confundían, entrelaándonos, si querer separarnos pero sin querer separarse de ambas...
Aquellas otras 3 bocas comenzaban a moverse nerviosamente por nuestros labios, cuellos...y aquellas manos comenzaban a subir y bajar nerviosamente llegando a rozar nuestros sexos atemperadamente.
Fue entonces, ya no pude resistir más en aquél pasillo estrecho que dejaba tan poco margen de maniobra, que era lo que necesitaba y buscaba ansiosamente.
Nos trasladamos al interior de la habitación, en la que otras dos bocas más se unieron a la fiesta... La tenue luz hacía sentir cómodos a todos y ninguno se atrevió a subirla más, no hacía falta...
Enloquecía con el recién llegado, al que ya había saboreado en otra ocasión...no puso ninguna resistencia...disfrutamos de ambos cuerpos sin importarnos lo más mínimo el resto de la habitación
Nuestras bocas, lenguas, dedos, pechos, muslos...bajaban y subían...mis labios buscaron su erecto pene ansiosamente para lubricarlo, sabía mejor de lo que recordaba y mientras lo saboreaba no podía nada más que pensar en sentirlo dentro de mi
Pero no había llegado el momento, ahora le tocaba sobrearme...y lo estaba disfrutando tremendamente...hasta que no pudimos más y por fin me folló mientras le pedía una y otra vez que no parara, que no desacelerara...
Mientras sentía aquellos viriles empujes mi excitación crecía observando a mi chico, que iba y venía, y disfrutando de las bocas y los miebros de aquellos otros dos chicos, cuyos cuerpos sabían a pura lujuria, cuyos miembros y cuyas bocas se acercaban a la mía, ansiaban mi lengua lenta, suave y tan viciosa como decían recordarla
Los gritos para nada ahogados de aquella habitación, los gemidos incontrolados, la falta de pudor de los chicos que osaban tocarse entre ellos aumentaban mi excitación
Probaba cuerpo tras cuerpo, boca tras boca, sexo tras sexo y postura tras postura, loca de placer, sin poder parar de gemir, ni de moverme ni de mover mi lengua y mis manos, sin ser capaz de creer lo que estaba viendo, pudiendo hacer con ellos todo lo que me daba la gana, ordenarles lo qeu quisiera y cumplir fantasías que aumentaban a medida que aumentaba su obediencia
Fue entonces cuando la fiesta paró, me dirijí al baño y al salir no pude evitarlo, agarré fuerte y nerviosamentea mi chico, lo besé, lo lamí, mi cuerpo y el suyo eran uno y le supliqué q me lo comiera intensamente como sólo él sabía
Y así lo hizo, justo cuando él entró, abandonó la charla de la habitación y vino a sentirnos a ambos con una fuerza que e volvía loca, ambos estaban totalmente fuera de sí, mientras podía disfrutar a ambos y de la visión de ambos...
Hasta que él no pudo más...y salió de aquella habitación dejándonos con unas ganas de más que aquél otro chico, con el que esa misma tarde había hablado y había fantaseado y al que tanto deseaba entró en aquella habitación también...volvimos a ser tres, a romper barreras, a disfrutar de ambos sexos, a disfrutar ambos de mi sexo y de ambos a mi capricho...hasta que ya no pudieron más...




